De Madrid a las barras del mundo entero: el VII Campeonato Internacional de Elaboración de Patatas Bravas (UDB7) elige la excelencia, tradición familiar e innovación tecnológica de Frusangar para abastecer a los mejores chefs del mundo.
En el arte de elaborar la mejor patata brava del mundo, la salsa es el alma rebelde que busca manchar tu ropa y la patata es el cuerpo, la estructura y el lienzo sagrado sobre el que se dibuja el plato. Por eso, en la séptima edición del Concurso Internacional de Elaboración de Patatas Bravas (UDB7), no podíamos conformarnos con cualquier patata.
Patatas Frusangar, con su icónica y premiada patata La Chulapona, se convierte en la Patata Oficial de Una de Bravas 2026.

Esta alianza une a dos gigantes de la gastronomía: la pasión incombustible de los hosteleros por encontrar la receta perfecta de bravas y la dedicación de tres generaciones de “patateros” que llevan desde 1965 entendiendo la tierra, perfeccionando la fritura y cultivando un producto que ya es un auténtico referente nacional.
Tres generaciones de pasión: El alma familiar de Frusangar
Hay historias que huelen a tierra mojada y saben a trabajo bien hecho. La andadura de Frusangar comenzó en 1965 en Navalcarnero (Madrid), cuando los fundadores decidieron apostar por un producto aparentemente sencillo pero extraordinario: la patata. Hoy, padres e hijos trabajan codo con codo transmitiéndose los secretos de la tierra.
“Seguimos mirando cada patata como si fuera la primera vez”, explican desde la familia Frusangar. Ese mimo y cercanía con sus agricultores de confianza se nota en el resultado final. En un concurso de la exigencia de Palencia Brava, donde chefs Estrella Michelin analizan cada textura, contar con una marca que cuida cada proceso como si fuera para su propia mesa familiar es la mayor garantía de éxito culinario.
‘La Chulapona’: Un homenaje al campo que cumple 11 años de puro orgullo

La joya de la corona de Frusangar es, sin duda, La Chulapona. En pleno 2026, esta marca celebra once años de trayectoria impecable. Nacida en la Comarca de Las Vegas y Villamanrique del Tajo, hizo historia al convertirse en la primera patata en conseguir el prestigioso sello ‘M de Producto Certificado’ de la Comunidad de Madrid, avalando su calidad superior y su procedencia controlada.
La Chulapona es mucho más que una patata de calidad gourmet; es un emotivo homenaje a todas las mujeres valientes que trabajaron y se mancharon las manos en la tierra para sacar adelante a sus familias. Cultivada sin químicos innecesarios y respetando el ritmo pausado de la naturaleza, se recolecta a mano en su punto óptimo de maduración entre julio y septiembre.
Para los cocineros que se enfrentarán en la Gran Final del 28 de septiembre de 2026 en Palencia, cocinar con La Chulapona es jugar con ventaja: su comportamiento al fuego, su capacidad de lograr un exterior crujiente dorado y un corazón tierno y cremoso la convierten en la candidata perfecta para soportar la intensidad de cualquier salsa brava de concurso.
Rigor de laboratorio y tecnología del futuro para el disfrute de la barra
Aunque el espíritu de esta edición de Una de Bravas nos invita a dejarnos llevar y activar nuestra “licencia para manchar”, detrás de la patata oficial hay una precisión casi científica de la que Frusangar hace gala con orgullo.
La firma madrileña cuenta con certificaciones de seguridad alimentaria internacionales como IFS Food y Global GAP, además de trabajar con laboratorios acreditados por ENAC para monitorizar cada lote.
Para digerir su éxito y abastecer con plenas garantías a la alta hostelería, la empresa ha acometido recientemente una inversión de más de 2 millones de euros en la ampliación y modernización de sus instalaciones en Navalcarnero. Esta ampliación tecnológica incluye sistemas de almacenamiento inteligente y una selectora óptica de última generación que parece sacada de la ciencia ficción, permitiendo una clasificación impecable y un cuidado exquisito de cada pieza sin alterar su esencia tradicional.
Compromiso ecológico para las bravas del

En Palencia Brava compartimos con Frusangar la visión de que la gastronomía del futuro debe ser sostenible o no será. Por ello, celebramos que la marca oficial del certamen apueste decididamente por la agricultura ecológica, implementando sistemas de riego inteligente para optimizar cada gota de agua y liderando la transición hacia envases 100% reciclables.
“Crecer no significa cambiar quién eres; significa poder hacer mejor lo que siempre has hecho”, afirman desde la dirección de la empresa.
Este verano, mientras disfrutas de las Rutas Bravistas o te preparas para la gran cita del campeonato de patatas bravas el próximo 28 de septiembre, recuerda que la patata que sostiene esa increíble salsa roja lleva la firma, el sudor y el cariño de tres generaciones de la familia Frusangar.
Prepara tu tenedor, olvídate de la timidez y deja que la patata oficial y la salsa brava dejen su marca de felicidad. ¡Bienvenidos a la era #Bravasholics de la mano de La Chulapona!
¿Qué significa que La Chulapona es la patata oficial de Una de Bravas 7?
Para el consumidor, el disfrutón de la patata brava, significa descubrir un producto más de nuestro gran sector primario. Ese comedor boraz de bravas podrá comprar la misma patata que el cocinero con estrella Michelin para hacer sus propias patatas, sean bravas o mansas.
Para los inscritos en Una de Bravas 7 significa que, si son de los 30 primeros inscritos, les llegará a su establecimiento un detalle directamente desde Frusangar. ¿Qué detalle? Pues patatas La Chulapona para poder probar la extrema calidad de este producto.
Para los finalistas que llegan a la gran Final el día 28 de septiembre de 2026, para esos 21 finalistas significan que van a poder utilizar las patatas La Chulapona en la gran final, además, se llevarán a sus casas patatas extra para que no se que les sepa a poco.



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